Mallorca como paraíso del teletrabajo

…pero cuidado con las implicaciones fiscales. Los que tienen su residencia principal en España deben pagar impuestos allí por todos sus bienes.

Stefanie Claudia Müller

 

A muchos les parece algo cínico que los altos directivos puedan sentarse al sol en tiempos de pandemia, mientras que en Berlín, Londres o París sus propios empleados temen por sus puestos de trabajo y las enfermeras, vendedores y profesores se ponen en peligro por contacto directo todos los días. Pero ya desde antes del Coronavirus, las Islas Baleares han sido un destino muy popular entre los nómadas digitales, como se llama a las personas cuya empresa se mueve con ellos o que, simplemente por ser programadores, periodistas o matemáticos, pueden trabajar desde cualquier lugar.

La presentadora de televisión Sabine Christiansen es probablemente una de las pocas alemanas que, en el verano de 2020, admitió abiertamente en una entrevista que ha pasado parte de la pandemia en Mallorca porque pensaba en ese momento que la isla era más segura:

«Aquí vivimos aislados y en el campo».

También agradeció la gestión de la crisis por parte del gobierno balear y la disciplina de los españoles a la hora de llevar mascarillas.

 

Cuidado con la regla de los 183 días 

Algo parecido le ocurre a muchos ejecutivos internacionales con España, pero muchas veces no pueden admitir abiertamente que hacen su lucrativo trabajo de gerentes desde la piscina de su propiedad vacacional en la isla. No sólo por la sensación de envidia que pueden generar las situaciones mencionadas anteriormente; sino también por razones fiscales. El riesgo de que las autoridades fiscales españolas interpreten que su domicilio principal ya no está en Alemania, Suiza o Austria; sino en España, tampoco es deseable desde el punto de vista de la seguridad social.

Para muchos extranjeros cosmopolitas y adinerados que viven en Mallorca, sería muy desventajoso pagar impuestos por el total de su patrimonio en España. Esto aplica para los alemanes, pero aún más para los suizos.

«Por eso, muchos intentan justificar su larga estancia en la isla durante el año pasado con las restricciones de la cuarentena española que no les permitían volver, por así decirlo; pero hay que manejarse con mucho cuidado, porque la Agencia Tributaria de Madrid ya ha anunciado que mirará con lupa este punto durante las auditorías»,

advierte Willi Plattes, asesor fiscal con residencia en Mallorca y director de Euroaccounting. Pagar impuestos en España ya no es conveniente para muchos alemanes porque aquí, a diferencia de Alemania, se aplica un impuesto sobre el patrimonio y la Hacienda española no ofrece muchos tantos modelos de ahorro fiscal como Alemania.

Homeoffice en Mallorca

Homeoffice en Mallorca

El domicilio principal es la cruz fiscal

Por eso hay que tener cuidado: Si sus hijos van al colegio en la isla, se puede interpretar que se superan los 183 días y su domicilio principal está en Mallorca. Así, según el convenio de doble imposición, la tributación debe realizarse completamente en España; a menos que se aplique la «Lex Beckham», que en el caso de estancias temporales en el país, permite que los impuestos apliquen únicamente a los ingresos y a los bienes adquiridos allí.  Esta normativa, que se llama así por el futbolista británico, pretendía atraer grandes fortunas al país, pero sólo es aplicable si existe un contrato de trabajo con una empresa española.

Plattes informa en una conferencia sobre el tema, que la Agencia Tributaria española está actualmente muy abocada a desenmascarar a los timadores extranjeros y para ello tiene acceso a todo tipo de fuentes de información como bancos o colegios:

«La inteligencia artificial también se utiliza en las auditorías»,

advierte. Esto también preocupa al empresario alemán Matthias Meindel, que tiene una casa en Mallorca y ahora también un hotel. Pero su residencia está en Leipzig, donde pasa la mayor parte del tiempo y trabaja como asesor inmobiliario: «Pero obviamente por el hotel tengo que ir a la isla muy menudo». Sin embargo, su domicilio principal sigue siendo Alemania. El caso de Meindels representa el de muchos otros, que de hecho fueron retenidos en Mallorca el año pasado debido a las normas de cuarentena. Plattes aconseja documentar bien todo en la declaración de la renta o una posible auditoría: «Las trampas serán severamente castigadas».

Siempre consultar antes con su empleador

En cualquier caso, los empleados siempre deben consultar con su jefe o jefa en Alemania, si desean trabajar desde su domicilio propio o alquilado en Mallorca, independientemente si hay pandemia o no. Deberían incluso tener la aprobación por escrito en caso de duda.

«Sin embargo, las empresas son responsables en caso de que se produzcan sanciones por parte del seguro médico en Alemania o de las autoridades fiscales»,

explica el especialista en fiscalidad internacional Norbert Neu. Por lo tanto, quien tenga empleados trabajando desde su casa, debería comprobar si realmente tienen su residencia principal en Colonia, Berlín o Múnich o más bien en un chalet en Mallorca; para evitar sorpresas desagradables. Pero a pesar de los obstáculos fiscales, la tendencia del teletrabajo junto al mar es imparable. Las Islas Canarias, la Costa del Sol y las Islas Baleares lideran del ranking de popularidad.

Gracias a que los precios de alquiler han bajado enormemente en el último año para muchas propiedades vacacionales (ya que nadie podía venir a la isla por los complicados requisitos de viaje); la start-up alemana Glassdollar se ha instalado varios meses en Mallorca e incluso ha dejado temporalmente su ubicación en Berlín. Su fundador, Fabian Dudek, está encantado con el hecho de poder caminar desde su finca en Deià directamente hasta el mar sin usar mascarilla, lo que hace que toda la pandemia sea más fácil de tolerar. La cadena hotelera mallorquina Riu, que actualmente sólo tiene allí el hotel «Festival», también hace negocio con huéspedes que alquilan habitaciones de hotel para trabajar desde allí. Muchas casas ya ofrecen también estas opciones en forma de alquiler a largo plazo, para conseguir algunos ingresos en estos tiempos difíciles.

Fabian Dudek teletrabajando con vistas al mar. Fuente imagen: Stefanie Claudia Müller

Fabian Dudek teletrabajando con vistas al mar. Fuente imagen: Stefanie Claudia Müller

2021 es el año del alquiler vacacional y el teletrabajo se vuelve cada vez más popular

Mientras que los hoteles siguen luchando para atraer turistas a la isla y muchos ni siquiera abrirán totalmente hasta el verano; los alquileres a largo plazo están funcionando bien en Mallorca, según informa el portal inmobiliario español idealista. La agencia inmobiliaria Inèdit Barcelona está viendo un auge general en los pisos compartidos, con el «co-working» y el «co-living» fusionándose a la perfección en algunos casos, ya que muchos sólo necesitan una conexión a Internet y un ordenador para trabajar. Inèdit Barcelona cree que, a corto plazo, alrededor del 25% de los alquileres vacacionales tradicionales podrían convertirse en modelos de larga duración de este tipo.

Aquellos que han soñado durante mucho tiempo con gestionar sus negocios desde la piscina, tienen actualmente muchas opciones económicas en Mallorca, ya que en vista de las restricciones, los propietarios están encantados de encontrar inquilinos a largo plazo y que su propiedad turística no esté vacía. También han bajado los precios de compra en los segmentos de precio medio y bajo. «Nuestra casa cuesta en realidad 50.000 euros de alquiler mensual, la conseguimos por una décima parte», dice Dudek, de Glassdollar, en «Business Insider». Estas “start-up houses” en Mallorca son atractivas especialmente para las start-ups que trabajan de forma flexible y quieren ofrecer a sus empleados algo que compense un salario bajo. El experto fiscal Neu advierte, sin embargo, que hay que aclarar de antemano si no se va a  tributar todo en España y que al final esta propuesta no termine generando pérdidas: «Aquí siempre es decisivo si la sede permanente está en la isla o en otro lugar».

Dudek con su equipo en Mallorca Fuente imagen: Stefanie Claudia Müller

Dudek con su equipo en Mallorca Fuente imagen: Stefanie Claudia Müller

Nuevo modelo de negocio: Startup House 

Incluso antes de la pandemia, Mallorca era un destino popular entre los nómadas digitales de todo tipo. Algunos se han instalado por completo en la isla y han creado allí sus propios negocios, como el fotógrafo muniqués John-Patrick Morarescu o el abogado Tim Wirth. Pero la tendencia sigue en aumento, a medida que las nuevas tecnologías permiten a las personas estar conectadas en cualquier parte del mundo. Pero no todos tienen sueldos de directivos, algunos sólo cobran 1500 euros al mes y no pueden permitirse alquilar un apartamento en Palma. Por eso hay quienes tomaron el ejemplo de modelos como el del proveedor de servicios de Silicon Valley «Startup Embassy» y convirtieron la necesidad en oportunidad, alquilando edificios o fincas en Mallorca y ofreciéndo a jóvenes emprendedores de todo el mundo un hogar a corto o medio plazo, similar a lo que se conoce como residencias de artistas. Por ejemplo, según este modelo se creó la «Embajada del Sol», que selecciona a personas de todo el mundo para vivir en su residencia mediante un proceso admisión. Sin embargo, la «comunidad» como ellos mismos se denominan, está cerrada actualmente debido a la crítica situación de la pandemia en España.

Los dueños de estos nuevos modelos de negocio son en su mayoría franceses, alemanes, norteamericanos o británicos que en algún momento se enamoraron de Mallorca y buscaban una fuente de ingresos para permanecer en la isla más tiempo, o incluso para trasladar su lugar de residencia completamente, sin importar los aspectos fiscales. Así nació también «Palma Coliving», donde se le da más importancia a la parte social, de conocer gente nueva y del intercambio con personas de todo el mundo. Pero muchos compañeros de piso también son nómadas digitales.

«Esto sin duda es muy interesante para las Islas Baleares, donde tanta gente ha caído en la pobreza por la dependencia del turismo. Necesitamos nuevos modelos de negocio y en este contexto es una buena diea establecer la isla como lugar de encuentro e intercambio a largo plazo para los nómadas digitales»,

opina Wirth.

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